lunes, 15 de febrero de 2010

Los grises secretos


Hoy que la sombra camina
sin impermeable por la calle,
que la humedad muestra su dedo,
su fina uña de agua
que lo escombra todo
y deja al descubierto
esa tristeza oxidada
que se tiende a lo largo
de los adióses.
Hoy, precisamente hoy,
se asoma el recuerdo
cómo una cita no concertada,
cómo una pincelada
de trazos lejanos y volátiles.
Alguien inventó las tardes
desnudas y crueles,
los besos que nunca fueron,
los días sin sol
y ese frío que encapsula
el tiempo.
No prevalecerá
la mala costumbre de amar,
pues se han cerrado
las posibilidades.
Las paredes trasminan
sus lágrimas saladas
y un telón piadoso de niebla
deslava el tiempo,
invalidando toda posibilidad
de vislumbrar
los grises secretos
tan amargos, tan muertos.
La Gata Rosa

jueves, 4 de febrero de 2010

La primera palabra

La primera palabra sonó dulce,
a viento, agua y pájaros.
Se fue desenredando la lengua,
cómo una alfombrilla
sin estrenar.
Y tras la lengua, la garganta
emitiendo sonidos guturales
con su rosario de piedritas,
ansiosas por relatar.
¿Cual fue la primera palabra?
El tacto no lograba conciliarse con la voz,
hasta que el viento trajo
el dulce olor lácteo,
la suavidad nítida del seno
y ese conciliador canturreo,
apenas perceptible,
pero capaz de calmar todo dolor.
Fue entonces que nació la primera palabra,
la mejor palabra que el hombre
haya inventado:
"mamá".
La Gata Rosa

lunes, 18 de enero de 2010

Los listones de mis días


Desataste los listones de mi días,
el viento los meció
formando un concierto de suavidades.
Ven, siente mis domingos
encapsulando la semana
entre besos casuales, ociosidad
y un blanco listón de paz.
Soporta mis lunes,
tratando de ajustar el reloj
en minutos imposibles
e inalcanzables,
mientras orquestamos
sin mucha suerte,
el verde listón,
de los holas y los adióses.
Vive mis martes,
a los que no les alcanza
la noche
con su amarillo listón,
para cubrir un "te quiero".
Disfruta mis miércoles,
en que la sonrisa
sustituye a la eficiencia,
mientras vuela un listón azul
que dice: "lo siento".
Incursiona en mis jueves,
llenos de arrepentimiento
y una que otra lágrima
de frustración,
que me hacen buscar
el listón negro
de tu mirada y con ella
el equilibrio.
Llega hasta mis viernes,
y ayúdame a romper
la rutina,
escúchame, déjame escucharte,
con el listón interminable
de las palabras,
¡comuniquémonos por fin!
Entra ceremoniosamente
a mis sábados,
desnuda mis necesidades
y júntalas con las tuyas,
no importa si te digo
que un rojo listón nos impide
saciarlas.....
Sólo abrázame y duerme,
que se ha terminado
la semana.
La Gata rosa

viernes, 8 de enero de 2010

El tiempo



Se te deshace el tiempo

entre los dedos,

filamentos de escarcha

resbalando por los resquicios;

un terrible compás

marca inexorable su marcha,

sin excusas, ni pretextos.


¡Ay si pudiera detenerlo!,

si pudiera guardar

tu mirada transparente,

la misma que gozó

hasta el infinito,

los regalos sencillos,

las mañanas de domingo,

las charlas intrascendentes,

los tenis nuevos.


Quisiera inventarte una isla

sin horas, sin minutos,

sin segundos;

una isla mágica,

donde puedas resguardarte,

cada vez que sientas

que te abruma el tiempo.
Pero yo también
libro mi propia lucha,
llenando con tu risa
mis forzadas ausencias,
espiando tu sueño
para ver si adivino
lo que no me dices
tocandote el pecho,
qué, aunque tú descanses,
el latido advierte
que sigue con su marcha
el tiempo.
La Gata Rosa







domingo, 3 de enero de 2010

Recuerdo


Que nuestra historia quede escrita

en el diccionario.

Que nuestras rutas sigan trazadas

en la Guía Roji y los mapas.

Que nuestras promesas permanezcan

en la constitución ( de nuestros huesos ).

Que nuestras palabras se graben

en las hojas de los árboles.

Que nuestros besos se mimetizen

en las alas de las mariposas.

Que nuestros orgasmos se registren

en el libro Guines.
Para que este amor no pase
desapercibido,
para que no se pierda ,para que no extinga.
Porque, de que valdría tanta historia,
tantas rutas,tantas promesas,
tantas palabras, tantos besos,
tanta gozo, tanto amor,
si ya nadie, lo recuerda.
La Gata Rosa