viernes, 13 de noviembre de 2009

No existe


No existe

No existe el sol

sin tu saliva ardiente

mezclándose en mi boca.

No existe el aire

sin los ayes lujuriosos

con que se inspiran mis gritos

de gata en celo.

No existe el agua

sin la huellas húmedas

que dejaste en mi vientre

par que no te olvide.

No existe la tierra

sin ese empeño tuyo

de poblar el mundo

con tu simiente sembrada

en la fertilidad de mi surco.

Pero no existiría

ni siquiera una hoja

o un grano de sal,

sin la simple fusión

de dos cuerpos.

La Gata Rosa