viernes, 7 de agosto de 2009




DUALIDAD



Se miraron por encima de la mesa, cuando sus ojos tropezaron, ella sintió un dolor agudo en el estómago al comprobar cuanto daño le hacía leer en fondo de esa mirada.
¿Hablaste con los niños?, su voz sonaba triste , no Ramiro, creo que no es justo que yo siempre subsane todos los problemas, tienes razón, soy yo quien debe aclarar sus dudas, se quedaron callados un momento, se oían las pláticas de los comensales,¿ tú, ya aclaraste tus dudas?, si, eso creo, ¿eso crees?, bajó la cabeza tratando de esquivar la mirada de su mujer, mira, ha sido difícil, pero si, tengo claro lo que voy a hacer, ¿puedo saber que vas a hacer?, desde luego, regresar a mi hogar, con ustedes, que es donde quiero estar, ¿tu hogar, nosotros?, ¿crees que no necesitarás nada más?, ¿por qué me lo estás haciendo tan difícil? Ella respiró profundamente y luego sacó el aire, ¿sabes?, la semana pasada salí con David, la cólera coloreó sus mejillas, ¿y, que pasó?, me llevó a cenar y a bailar, terminamos en le hotel, ¡Karen!, ¿por qué me estás contando esto, es en venganza por…..? no, o es eso….David fue tierno y delicado y……muy bueno en la cama, ¡cállate, no te pedí detalles, ella pareció no haberlo escuchado, pero solo comprobé que no he dejado de amarte, me aferro neciamente a ti ¡que estúpida soy!, ¿no crees?, no, no es así, yo también te amo, eres la madre de mis hijos y mi compañera desde hace 18 años, te extraño, los extraño, lo más insensato que he hecho es irme y dejarlos.
El mesero llegó con las bebidas que habían pedido, ¿desean ordenar ahora?, no más tarde lo haremos, se inclinó discretamente y se fue. Karen tomó un largo trago, el alcohol quemó su garganta, pero tuvo la virtud de tranquilizarla, no creo que funcione, mi amor, tenemos a nuestros hijos, tenemos intereses comunes,¡que va a pasar con todo por lo que hemos luchado, con todo lo que tenemos juntos? Y no me refiero sólo a lo material, también pienso en el guión cinematográfico que casi hemos terminado, en la gira que comienza el próximo mes, en le libro que estamos por publicar es……¡Es que tenemos toda una vida en común!, siempre hemos funcionado juntos, adoptó un tono conciliador, todos los matrimonios tienen sus crisis, y esta crisis ya pasó, retomemos todo, ¿quieres? Se hizo un largo silencio. Me estoy secando por dentro, ¿Qué dices?, no te entiendo, eso, que me estoy secando, algo le está pasando a mis entrañas, algo trascendente que no acabo de entender, la culpa la tiene mi naturaleza, esta estúpida naturaleza de mujer de un solo hombre,¡que pinche suerte ser precisamente “tu mujer”, ¿no te parece irónico?, ¿Karen, por favor! Te estás haciendo daño y de paso me lo estás haciendo a mí. Ella prendió un cigarro, aspiró el humo y luego sonrió, deberían existir semáforos de “cuidado con ese hombre”, para cuando una tenga la intención de casarse, se prenda el semáforo en rojo con una luz intermitente que advierta, “con ese no, con ese no”, ¡ya está bien, se te está subiendo el trago!, pero no, para mí no existió ningún semáforo, y el resultado es que me estoy secando por dentro, es una especie de defensa, para no sentir, para no desear; a veces escucho como crujen mis intestinos, mi caja torácica y hasta mi cerebro, como si alguien caminara sobre las hojas secas de mis adentros, estás dramatizando, te sientes protagonista de una puesta en escena, puede que tengas razón, a eso nos hemos dedicado últimamente, a poner “algo” en este teatro tan absurdo, ¡perdóname, nunca fue mi intención hacerte tanto daño!, créeme, eso ya pasó, te lo juro. ¿Sabes cuando me comencé a secar?, él la miró y asintió, no, te equivocas, no fue cuando te fuiste, fue antes, mucho antes, cuando comenzaste a amarme por inercia, en esas farsas nocturnas en las que parecías un autómata besándome, acariciándome, eyaculando; mi piel quedaba mortalmente fría y sentí coraje de estar desnuda y ser transparente ante tus ojos, no, no mi amor, estás equivocada, dijo tratando de ser convincente.
Hoy fue tu mamá a la casa y me dijo que porqué era tan dura, que ella había perdonado dos veces a don Gustavo y que, gracias a eso, pronto cumplirían cincuenta años de casados, jajajajaja, ¡que esfuerzo tan grande tuve que hacer para no reírme!, él hizo un gesto de preocupación, ¡no le habrás dicho…..¡Ah, eso es lo único que te preocupa, que tus padres lo sepan!, ahí está la raíz de todo, creo que no es tanto tu empeño de regresar conmigo, sino que más bien tienes miedo, miedo de que les vaya a contar.., El le cortó la palabra, ¿crees que es eso?, ¿Qué el rechazo de mi familia me importa más que tú, que mis hijos?
Ramiro,¿por qué te casaste conmigo?, ¡que pregunta!, pues porque te amaba, ¿aja?, algunos detalles revivieron en mi mente con los últimos acontecimientos, recordé a Juan José “tu mejor amigo” llorando en la iglesia y luego hablando contigo en la fiesta, me di cuenta de su tono airado y pensé que terminarían a golpes, por eso fui a mediar entre ustedes, cuando llegué me abrazaste y él dio media vuelta y salió como una tromba del salón, lo que me extrañó fue ver tus ojos llorosos, pero estaba tan feliz, que no te pregunté nada, fue algo sin importancia, ¿por eso te emborrachaste y pasaste nuestra primera noche juntos, vomitando en el baño del hotel de Cancún?
Ella se levantó de su asiento e hizo el ademán de caminar a la salida, Karen, siéntate, por favor, convendrás que lo último que queremos es cenar y que si sigo tomando, haré el ridículo, está bien, permíteme pagar.
Salieron a la calle, el clima era agradable.
No soy tan mala cariño, créeme que te entiendo, no ha de ser fácil vivir en una dualidad y tener una familia como la tuya, aferrada a sus principios super-morales; par ellos todo es pecado, todo atenta contra su religión. ¡Pobre de ti!, nunca pudiste escoger tu vida, hasta estudiaste contaduría para trabajar en la empresa de tu padre.
Creciste con la idea de que una familia que se precie de serlo, debe estar formada por el padre, la madre y los hijitos, no importa que no sean felices y que tengan que disimular sus sentimientos, yo no disimulo nada, los quiero y los necesito, tú crees que no me importas, pero si me importas ¡y mucho!, gracias a ti comencé a hacer lo que realmente me gustaba, sin ti ahora seguiría trabajando con papá, haciendo las cosas que me pudren, pues nunca te has liberado del todo, sigues viviendo reprimido, siempre entre dos aguas, por un lado sientes que debes continuar con tu sagrado hogar, aparentando una vida normal que la sociedad no puede desaprobar y por otro te llama lo que has sentido desde niño o ¿ ya se te olvidó lo que me dijiste ese día?, que seguías enamorado de “alguien”, que EL se había ido a Canadá, pero que había regresado porque no había podido olvidarte, también me dijiste que saldrías de nuestras vidas por él, ¡por EL!, fue un error, ¿qué no lo entiendes?, pues he de ser muy tonta, porque no lo entiendo, ¿para qué regresar a la misma vida que te deja insatisfecho?, ¿para qué el mismo simulacro de “amante esposo y padre ejemplar”?
Cuando ella vio su rostro, pensó en cuanto había envejecido en la última hora. Es que tampoco soy feliz con la otra vida, al poco tiempo me siento fuera de lugar, me asfixio y siento que necesito tu calidez, tu ecuanimidad, tus comentarios cotidianos, la risa de los hijos, ¡estoy loco, ya no puedo más!
Intempestivamente Karen le echó los brazos al cuello, el le correspondió con el gesto aprendido de muchos años de convivencia, luego sus bocas se buscaron y se liaron en un beso angustioso, pero de pronto se interpuso entre ellos una fría pared de cristal, los dos la sintieron y sus brazos cayeron a los costados, laxos, sin objeto.
Ella fue la primera en hablar, adiós Ramiro, él no dijo nada, la miró con una mezcla de tristeza y añoranza.
Luego cada quién subió a su automóvil y partieron por rumbos opuestos.


Daniela Matos