miércoles, 15 de julio de 2009

Cuando Sea Tarde


Cuando Sea Tarde

(segunda parte)

Una escena más se dibujó en la pantalla: Era él en una junta con muchos hombres al parecer muy importantes. Uno de ellos dijo, dirigiéndose a él: -Señor, es necesario tomar una decisión, hemos sido nuevamente amenazados por las naciones del sur, y no sólo eso, nuestra economía esta siendo disminuida porque no hemos tomado una decisión radical, creo que el único camino que nos queda es el de la guerra-, Se oyó un murmullo de protesta, todos hablaban a la vez, unos en pro, otros en contra.
Él se apartó un momento de la junta y se asomó por la ventana, la ciudad lucía bañada por el sol del medio día, una vieja mujer caminaba por la acera tomando de la mano a una pequeña.
De pronto volteó y dijo: - Está bien, yo soy la máxima autoridad, procedan con los preparativos necesarios.
La pantalla le mostró una escena de despedida: Él besaba a su mujer y a sus hijos, prometiéndoles que pronto se reuniría con ellos. Subieron a un helicóptero que los llevaría a un lugar "seguro". Su mano les decía adiós, mientras veía como se alejaban esos rostros tan amados.
Después le fue mostrado el momento en que rodeado de sus colaboradores se aproximó a una complicada máquina llena de monitores, en el centro de ella se destacaba un botón rojo.
El dijo: -En nombre de los Países del Norte, declaro la guerra al resto del mundo -.
Su dedo índice apretó con decisión el fatídico botón.
Se hizo un gran silencio, la pantalla desapareció, y él se volvió a ver solo. Notó sus manos llenas de sangre y sintió mucha vergüenza .
Luego, desde muy dentro de su ser le nació una terrible nostalgia por su compañera y de sus entrañas surgió un grito que le llegó a la garganta: ¡¡¡¡¡¡AVEEEEE!!!!!!
Su mente se iluminó por completo y supo que se llamaba NADA y era el último hombre sobre la faz de la tierra.
Y así, incapaz de soportar tanto dolor, se fue doblegando y, caminando sobre las manos y los pies, se alejó llevando sobre si el peso de la CULPA.

La Gata Rosa







Cuando Sea Tarde





Cuando Sea Tarde


Todo era aridez, se veían grandes extensiones de tierra resquebrajada y seca, ni una pequeña brizna de verdor se asomaba por aquel lugar, solo había polvo y silencio.

Pero a pesar de que aparentemente el lugar parecía deshabitado, existía un hombre. Estaba desnudo, sin un asomo de pelo en todo su cuerpo, plegado sobre si mismo se balanceaba para atrás y para adelante, y pegándose con los puños en la cabeza, trataba de comprender porqué estaba allí.

Interrumpió su balanceo, cuando oyó un ruido, era una piedra que rodaba de un pequeño montículo que se encontraba cerca de él. Se levantó, camino hacia dicho montículo y su instinto le hizo apartar las piedras y cavar después con sus manos.

Cuando llevaba un buen rato cavando, sus dedos tropezaron con algo: Eran dos pequeñas botellas llenas de un líquido transparente, estaban etiquetadas y la primera decía: "Para recordar" y la segunda decía: "Para olvidar".

Su boca se curvó en algo que parecía una sonrisa sarcástica, y con arrogancia aplastó con la mano izquierda el segundo frasco y en seguida tomó con avidez el primero.

Al principio lo único que sintió fue una ínfima disminución de su sed......De pronto, una luz cegó sus ojos y lo obligó a cerrarlos. Después, cuando puedo adaptarse a la luz, vio ante él una gran pantalla, que se llenó con una proyección.

Sin comprender porqué, su rostro comenzó a mojarse por las lágrimas que rodaban de sus ojos en forma incontenible, al contemplar en la pantalla hermosos paisajes, mares de tonalidades verdes y azules y gaviotas volando encima de sus olas; luego miró ríos caudalosos, enmarcados por abundante vegetación, cascadas rugientes de cristalinas aguas; su sed se acentuó al ver el líquido vital, pero cuando quiso beber de toda esa abundancia, sus manos traspasaron la pantalla y no pudo tocar nada de lo que allí estaba.

Una nueva escena lo distrajo: Era una hermosa mujer de dulce semblante, sonreía con ternura a un hombre que la miraba de idéntica manera, estaban desnudos y hacían el amor. Sintió un dolor en el pecho.

En seguida se presentó ante sus ojos un parto, la mujer gemía de dolor y abriendo las piernas daba a luz , sin más ayuda que la de su pareja.

Un pequeño ser había nacido y consolidaba con su llanto, el amor de los dos.

De ahí en adelante una sucesión de hechos fueron despertando su memoria.

Vio grandes reinos, palacios suntuosos, esplendor, poder, poder que parecía no tener fin. Más su horror no tuvo límites cuando adivinó que venía de lejos el fantasma de la guerra.

Casi sintió que caían sobre él hombres montados en caballos con lanzas, espadas y macanas con puntas de hierro. Se mataban con odio y la sangre bañaba todo el campo de batalla. Luego la sangre fue formando arroyos, que corrían hasta ensuciar los mares, los ríos, las cascadas.

Siguiendo el curso de toda esa sangre, de pronto se encontró con una moderna civilización, donde había aviones, transatlánticos, transportes colectivos, autos y aparatos sofisticados para la comunicación de los hombres, pero extrañamente, estos vivían aislados, casi parecían autómatas.

Un hombre en la pantalla lo turbó, su rostro le parecía conocido, si, era él mismo.

Se vio naciendo, creciendo, estudiando, haciéndose hombre, enamorándose, casándose, haciéndose padre.

Todo era hermoso y deleitable, se preguntó: ¿Donde está todo eso?, y volvió a pegarse en la cabeza tratando de recordar.



(continua)









El director


(segunda parte)

Por la mañana del doceavo día, se levantó muy temprano y salió rumbo al bosque. Catita y Cholita apenas tuvieron tiempo de limpiarse los ojos y a pesar de sus esfuerzos por levantarse rápidamente a preparar el desayuno de su querido niño, sólo alcanzaron a verlo partir. Lírico caminó aprisa y llegó sin esfuerzo al bosque . Por primera vez notó que todo estaba en silencioso, ni los pájaros cantaban, ni los árboles hacían los ruidos característicos del roce del viento meciendo sus ramas, ni la cascada emitía su rugir de agua, ni se oían los zumbidos de las abejas al trasladarse de una flor a otra, ni las ovejas balaban como de costumbre, ¡NADA , no había un sólo ruido! El hombre sintió pánico, tocó sus orejas, luego se las tapó y comenzó a dar giros de loco, pensando que su temor de haber perdido la audición se había hecho real. Cuando el mareo le hizo perder el equilibrio, cayó de bruces sobre el césped y lloró desconsolado. Una mano lo tocó y en medio de sus lágrimas, vio al mismo muchacho que conociera en sueños, con su larga capa azul,-¿me recuerdas?-, el afirmó con un movimiento de cabeza, - anoche te dije que hoy sabrías para que sirves-, -pero....¿para que voy a servir si no escucho nada?-, ¿no me estás oyendo a mí?-,- ¡es verdad!- y una amplia sonrisa se dibujó en su rostro, - no es que no escuches, si no que necesitas ordenar los sonidos y darles armonía -, - armo ¿queeee?-, dijo poniendo cara de asombro, -A-R-M-O-N-I-A-, -pues no entiendo-, - ya entenderás, recuéstate y duerme un poco más, cuando despiertes sabrás de lo que hablo-. Un pesado sueño se recargó en sus párpados y se durmió. Cuando despertó se sintió muy descansado, pero todo seguía en silencio. De pronto vio una luz muy fuerte, casi cegadora, corrió hacia ella y después de caminar un poco, topó con un círculo de donde emanaba la luz, por intuición supo que se trataba del centro del bosque, entró en el círculo y una vez ahí, sintió el impulso de subir su mano derecha y sus dedos apresaron una batuta invisible, de pronto comenzó a escuchar los ruidos de la naturaleza, pero todos estaban mezclados y sin orden.
No lo vio, pero supo que frente a él había un atril y sobre el atril un papel pautado, escrito por manos sabias e invisibles, conoció aquellos símbolos, sin haberlos visto nunca, eran los signos de la ARMONÍA. Enarboló con autoridad su batuta y con ella tocó una esquina del atril, todo ruido volvió a callarse, pero esta vez para atender la dirección de Lírico. Y ¡ oh prodigio!, comenzó a surgir la música, cada trino, cada silbo del viento, cada zumbido de las abejas, cada caída de agua se comenzaron a unir y a separarse en un concierto maravilloso y lleno de belleza, con un acierto increíble se oían las notas bajas de un pájaro y de pronto atacaban los vibratos de las alas de los colibriés, hasta llegar a un sólo rayo estallando, para darle un sonido dramático al concierto.
Lírico siguió dirigiendo con mucha maestría la belleza de los sonidos y en ese momento supo para que había venido a este planeta. Cuando terminó aquel hermoso concierto, una salva de aplausos llenaron el espacio, él volteo y vio que muchos estaban llorando de ternura y felicidad, les dijo -¿oyeron?, ¡esto es A-R-M-O-N-I-A !
Había encontrado el motivo de su existencia.

La Gata Rosa

Ausencia

Ausencia

La risa se me va

tras de tus pasos,

mientras mis manos

perfilan en el aire

las amadas aristas

de tu cuerpo.

¡Que frío de ausencia

congelando las puntas

de mis miedos!

Eres ya el hilo roto,

el trazo de mi sombra,

la aguja insistente

que penetra

para clavarme los pies

en el mismo centro

de la tierra.

Y te vas, diciendo

que me libras de cadenas.

Triste destino:

Cambiar la cárcel

por la ausencia.

La Gata Rosa


lunes, 13 de julio de 2009

El director

Virginia: Siento gran admiración por tu arte y no pude resistir la tentación de hacerle una historia a este maravillosos cuadro.

El director

Lírico cumplió 31 años y su mente y su cuerpo estaban en estado puro, tal vez se debía a que había pasado toda su vida sin salir del pueblo de Concaragua y siempre había estado entre los rezos de su madre y las atenciones de su nana.

El caso es que este personaje, desarrolló una bondad fuera de este mundo, lo que le impelió a tratar de curar a cuanto animalito veía lastimado, hasta a los grillos les ponía pequeñas pajillas en sus patas quebradas y a los gusanos les vendaba las panzas que por accidentes se les habían despanzurrado.

Pronto todos en el pueblo llevaban a sus vacas, ovejas, perros, burros, gallinas, pollos y cuanto animal de granja había.
El trabajo era mucho, pero la paga poca, ya que siempre rehusaba cobrar por sus servicios, pensaba que porqué debían pagarle por algo que a él le producía tanto placer.
Las personas resolvieron recompensarle en especie y en su casa siempre había fruta, verduras, semillas y toda clase de viandas. Lírico nunca preguntó a que se debía toda esa abundancia, se limitaba a comer con buen apetito y luego a escuchar los relatos del viejo Maurilio, a cerca del origen del mundo, lo que más le impresionó fue aquello de "La tierra estaba desordenada y vacía", se imaginó un gran silencio sobre la faz de la tierra, y le pareció muy triste, entonces pensó que sería terrible si por algún castigo divino, perdiese la facultad de oír y de pronto cayó en una profunda depresión.
Él que era todo sonrisas y optimismo, a partir del día de su cumpleaños se tornó en un hombre triste, largas filas de personas cargando o jalando a sus animales enfermos esperaron varias horas para que Lírico las antendiera, pero eso nunca sucedió. Mamá Catita salió a la puerta de su casa, se notaba que había llorado, - ¡no sé que le pasa!, no quiere levantarse del sillón, ni quiere comer, ni tiene ganas de nada-. Se vieron unos a otros y terminaron subiendo los hombros y alejándose con sus animales.
Así transcurrieron diez días, Catita y Cholita, la nana, se la pasaban preparando los platillos preferidos de "su niño", imitando los sonidos de los animales, limpiando los instrumentos que él usaba para curar a "sus enfermos" o haciendo comentarios cómo: -¡uy, si vieras que malito está el caballo de Desiderio!-, -si, hasta dicen que si no lo curan pronto morirá-, -pero ¿que me dices de la vaca de Tomás?, recuerdas lo bonita que estaba y cuanta leche daba?-, -si,lo recuerdo_, -pues ahora, gracias a una fiebre que no identifican, se ha puesto flaca y sólo da unas cuantas gotas al día-. Así continuaban la plática para tratar de motivarlo, pero él ni se inmutaba.
Al onceavo día, Lírico soñó que un chico de larga y muy negra cabellera y vestido de una manera extraña, con un pantalón y una camisa de seda blancos, una largísima capa azul y una especie de trompeta en la mano, entraba a su casa, se sentaba en su sillón y le decía: - Este día sabrás para que sirves de verdad, levántate y ve al bosque, una vez ahí, todo te será claro-

domingo, 12 de julio de 2009

Premio de virginia Palomeque

http://virginiapalomeque.blogspot.com/


Había pormetido no volver a abrir entradas sólo para poner premios, pero Virginia me pide que lo haga.
El premio me lo otorga Virginia Palomeque. Os aconsejo que visiteis su blog si quereis ver Arte así, con mayúsculas.
Muchas gracias, linda. Debo otorgarlo a mi vez a quince blogs.....(madre mía:-S) Y estos a su vez deben hacer lo propio a otros quince.
Felicidades a todos.

Esto lo editó mi buena amiga y magnífica poetisa: Ana Márquez en su blog http://coneltiempoenmisbrazos.blogspot.com/
Entre los quince blogs que ella premió tuvo la gentileza de nombrar mi blog, cosa que le agradezco profundamente.
Ahora me toca premiar a mi vez a otros quince.
Ahí van mis favoritos:
http://www.desdeelamor1.blogspot.com/
http://poemariodepepemartin.blogspot.com/2009/06/resignacion.html
http://y-eso-pinocho.blogspot.com/
http://mariosantiagocarvajal.blogspot.com/
http://www.elplacerdelalectura.com/
http://versoatierra.blogspot.com/
http://www.laberintodelluvia.com/
http://rossanaarellanoguirao.blogspot.com/2009/07/fuego.html http://pepemontero1.blogspot.com/
http://siliceamni.blogspot.com/
http://dongato106.spaces.live.com/
http://jesusapariciogonzalez.blogspot.com/
http://bellrham.blogspot.com/
http://comunerolandia.blogspot.com/
http://miversoeslapalabra.blogspot.com/