sábado, 27 de junio de 2009


Miré el viento resbalando por mi ventana,
parecía un poco asustado,
cómo si tuviese miedo de convertirse
en el recuerdo de un tornado,
o apenas en el soplo de un leve rizo.
Miré el viento y supe que estabas lejos.
Te imaginé tratando de limpiar
los restos de las caricias
que todavía tenías entre los dedos,
sin que lograras encontrar
el papel justificante que pudiera
limpiar con eficiencia
el recuerdo de mi piel.
Miré el viento y estuve a punto
de sucumbir a la autoflagelación,
pero encontré el borrador
de lágrimas y desvelos,
acomodé mi sillón
hacia otro punto cardinal
y me senté a esperar
un mejor viento.
La Gata Rosa
Con esto de la "diversidad", cada día crece mi asombro.

Un día decides que ya estás lista para embarazarte, le pones cara de ¿que te parece? a tu pareja y le dices: -Oye amor,¿no crees que ya es hora de que seamos tres?-, -no, cariño, no me siento todavía listo para recibir otra vez a tu madre, acuérdate de la última vez, terminé tomando medio valium para borrar de mi mente el trauma-, -¡ay que tonto eres!, me refiero a que tengamos un bebé-. El "amor" hace un gesto de duda, pero termina pensando en la agradable tarea de engendrar un bebé, y sonríe, -bueno, ya le vamos, dimos, dando -y esa noche ni tú tomas la pastilla, ni él abre el buró para sacar los condones.
Dos semanas después, cuando ya habías olvidado la tan importante decisión, sientes las primeras nauseas, al oír un discurso de Gimeno Chanchullo, candidato a diputado por el RIP y te das cuenta de que ya estás "pastelito".
Pasas por la consabida gestación, los mil consejos de la madre, las tías, las amigas y hasta un señor que te dice: -¡oiga, a poco cree que porque está panzona le voy a dar mi lugar para que se estacione, allá hay otro, está más lejos, pero le hace bien caminar-
Bueno por fin se anuncia el crío, sientes los dolores y llegas manejando al hospital, a la vez que revives a tu "hombre fuerte" . Por fin mediante multitud de soplidos y pujidos, nace tu bebé. El doctor solemnemente te dice: -señora, ha tenido un varon de tres kilos y trescientos gramos y está perfecto-.
El repuesto papá, toma entre sus brazos a su chipotito y te dice: -¡mira, tiene su pitito, es varón!-. Tu mente asimila la información y dices: -Pues no seré tan modddderna, pero espero que de verdad séa varón y no uno de esas "quimeras" que están tan de moda- y cruzas los dedos, esperando que nadie te tilde de homofóbica o lo que es peor, de "anticuada".
La Gata Rosa

martes, 23 de junio de 2009

Reflexiones de una gata


Con estas mañanas tan cambiantes, donde a veces hay un calor agobiante y de repente nos encontramos con días nublados que anuncian lluvia, de plano no sabe una cómo vestirse. Pero en fin, que no estoy una para contemplaciones y hay que salir a la chamba o al curro, como dice los españoles.
-¡Uy seño, se pasó el rojo!-, -no oficial, estaba en preventiva-, -sus papeles porfa-, -¿papeles?-, -si, sure, su licencia primero (¡anda policias bilingues!) -, -ah!, ok-, -¿a poco se llama José Manuel?-, ¡chin, me traje la de mi....le va adar el tragafalt!-, -¡pos si!, ¿imagino que trae su tarjetón?-, -pues se imagina mal, apenas ayer me lo quitó otro amable agente de tránsito-, ¡uyyyyyy, me temo que está en problemas!, le voy a tener que levantar una multa y no le va a salir barata, eso sin contar que yo de buena gente no la llevo a la delegación por robo de auto-,- ¿robo de auto?, ¡oiga se está pasando!-, -mire, no trai tarjetón y la licencia que me enseñó dice José Manuel, a menos que usté seá travesti, ese tarjeton no es suyo, la mera verda, está uste en problemas-, -mire, se me está haciendo tardísimo para ir a mi trabajo, no séa malo, aquí traigo cien pesos para que se tome un cafesito, ¡déjeme ir!-, -¿cien pesos?, ¿quién le dijo que estaba de barata?-, -bueno, ciento cincuenta-, ¡chale, ni pa´ mis chuchulucos!-, -bueno, doscientos, es todo lo que traigo, sino , pues ¡levánteme la multa, y ya!-,- bueno, nada más porque me cayó usted re bien, pero que no se repita ¿eh? (discreto billetito con Sor Juana en la portada)
¡Ay y no, que manera de iniciar el día! y yo que me había dicho a mi misma: -mi misma, a partir de hoy, ¡nada de corrupción!
La Gata Rosa

Dormido

Dormido

Dormido hasta pareces inocente,
sujetos los perros de tus ojos fieros
casi puedo decir que me conmueves,
que olvido los agravios que me inflinges,
que perdono todos tus desvíos
y que lanzo un puente de concordia
para alcanzarte en sueños.

Cuando despiertes envuelto en dudas,
volverás a vivir tus guerras,
no me invites más,
¡estoy cansada de seguirte!,
me quedaré aquí, tal vez vencida,
esperando a que te canses
de esgrimir la espada y qué,
preso de un tremendo cansancio,
me abraces en paz,
para dormir de nuevo.

La Gata Rosa