martes, 30 de junio de 2009


El duelo III
Sucumbieron al deseo de verse, ella se escapó de su jaula a la primera oportunidad que se le presentó, el susurró de su nombre la hizo temblar. Al principio solo se fundieron en un abrazo y se prodigaron besos desesperados, cuando pudieron calmar el ansia de saberse juntos, ella le habló, y cada palabra laceraba el corazón de André: -esto no debe ser, tú los sabes, estoy a punto de casarme con un hombre bueno, Fernando no se parece a su padre, ese déspota rey que hasta ahora ha oprimido a mi pueblo, él es bueno, por eso conmovió mi corazón -, no, no me digas eso, me lastimas-, si, pero no más de lo que yo misma me lastimo, porque a ti te amé antes-, el rostro de André se pintó de asombro, -¿qué dices?, no entiendo, tú me conociste en el baile de palacio al que asistí invitado por la reina Alejandra-, - no, yo te conocí antes, a través de tus poemas. Formé parte de la corte de la reina y ella me hacía leer tus poesías, sufría extraños escalofríos cada vez que los leía y tenía que soportar la tortura del deseo de tenerte, sin poder ni siquiera preguntar quien eras o donde estabas; lo único que me quedaba era esperar con ansia la siguiente vez que entregaras tus letras y me llamara la reina para que las leyera, pronto me di cuenta que te amaba irremediablemente, pero para mi eras un ser irreal, por eso acepté casarme con Fernando-. -Mi amor, ¡que tonto he sido!, debí haber aceptado las invitaciones de la reina a esos bailes que detesto, donde por lo general acuden mujeres frívolas y hombres con demasiado ego, nunca me hubiera imaginado que en medio de ese fango, existiera una flor tan hermosa como tú. Te amo y no quiero renunciar a ti, lo siento por el príncipe, lo conozco y sé que es un buen hombre, pero tú serás mi mujer, pase lo que pase -, -cariño, tú sabes que esto es sólo un sueño nuestro, la realidad es otra, nadie puede romper el compromiso y la palabra dada-, -¡esto es injusto, nos amamos!, hablaré con él, le diré nuestras razones, es bueno, comprenderá-, -no cuentas con una cosa: él me ama, lo sé y no creo que renuncie a mi-,-Mirelle, tenemos que hacer algo, todo problema tiene solución-, - ¡me tengo que ir!, pronto se darán cuenta que he salido-, André tomó sus manos y las besó, -debo verte otra vez, díme cuando será posible-, - yo te mandaré un recado por medio de un sirviente, ¡cuídate!-. - si mi bien, te amo, te amo-. Pasó mucho tiempo bajo el árbol donde se besaron y desde ahí contempló la ventana del dormitorio de su amada, hasta que se apagó la luz, sabía que ella no estaba dormida y que otra noche de insomnio también le esperaba a él.
Publicado por Daniela Matos

1 comentario:

  1. Muy interesante, esperamos el proximo capitulo, para seguir disfrutando de ese amor imposible. Besos

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