miércoles, 16 de diciembre de 2009

Si se me diera morir


Se se me diera morir,
no moriría,
me convertiría en música de samba
o en recuerdo indoloro.
Visitaría la copa de los árboles,
cantaría el "Himno a la alegría"
con la voz de Cavallier,
brincaría las olas de dos en dos
o de tres en tres
o de tin marín, de do pingüé.
No piensen que subiría
a los monasterios,
ni que visitaría las iglesias;
son lugares tristes,
donde se muere un poco,
y yo, yo no quiero morir,
ni siquiera tantito,
que se mueren los tristes,
los aburridos, los pusilánimes.
Me niego en redondo
a ser protagonista
del eterno drama,
del negro duelo,
del moqueo espantoso.
Si se me diera morir,
vengan todos vestidos de fiesta,
brindemos, bailemos,
pintémosle a la muerte un violín,
festejemos la vida,
que si se me diera morir,
no moriría.
La Gata Rosa

martes, 8 de diciembre de 2009

Olvidada



OLVIDADA

"Tengo un hueco en el corazón,

perdí algo que no puedo recuperar"

Contesto el teléfono

para saber que ya no estás,

la dulce intimidad compartida

se esfumó al amanecer,

sin tu abrazo

siento frío en la espalda.

"Te amo", resuena en mí oído,

mientras silba la cafetera

y me endulzo las ilusiones.

El eco de tus pensamientos

ahuecaron la almohada

y el recuerdo de tu olor

modificó descaradamente

el aroma de mi piel.

"Te amo" repite el auricular

recién afeitado,

busco lo zapatos

en medio de mi pecho

y tropiezo con la risa burlona

de mis medias.

Me da por llorar sin motivo

y termino hecha un ovillo

olvidada debajo de la cama.

La Gata Rosa

viernes, 13 de noviembre de 2009

No existe


No existe

No existe el sol

sin tu saliva ardiente

mezclándose en mi boca.

No existe el aire

sin los ayes lujuriosos

con que se inspiran mis gritos

de gata en celo.

No existe el agua

sin la huellas húmedas

que dejaste en mi vientre

par que no te olvide.

No existe la tierra

sin ese empeño tuyo

de poblar el mundo

con tu simiente sembrada

en la fertilidad de mi surco.

Pero no existiría

ni siquiera una hoja

o un grano de sal,

sin la simple fusión

de dos cuerpos.

La Gata Rosa



viernes, 30 de octubre de 2009


Caballero tigre,
¿ de donde le nace esa fuerza
con que ruge mi nombre
para conmoverme,
para estremecerme?
¿Acaso pretende hipnotizarme
con esa felina mirada
que me produce escalofríos?
Usted es fuerte,
salvaje señor de la selva,
podría desbaratarme
de un sólo zarpazo.
¿Saltará enérgico
para devorarme sin demora
de un sólo bocado?
Entonces.......
¿Por qué ronronea suavemente
en mi oído y su zarpa
se vuelve de terciopelo?
¿Por qué me ama
con la exacta suavidad
con que lo anhela mi cuerpo?
Guardaré su secreto,
para todos seguirá siendo
el rugiente caballero tigre.
Solamente yo sabré
que es una gatito mimoso
cuando me tiene,
cuando lo tengo.
La Gata Rosa

lunes, 26 de octubre de 2009

Quisiera


Haber sido la savia vital
que alimenta tus raíces,
la mágica sombra que te viste,
el dulce secreto que te guarda,
la invisible risa que se pasea
cautelosa entre tus labios,
la huella firme de tus pasos,
el sendero a donde te diriges,
el latido retumbante
que te dice que estás vivo,
la tonada con que marcas
tus horas vacías,
el canto que te enamora,
el grito rebelde con que protestas
cuando sabes que no existe la justicia,
la calma serena que acude a tu frente
cuando estás en paz contigo mismo.
Tu savia, tu sombra,tu secreto, tu risa,
tu huella, tu latido, tu tonada,
tu canto, tu grito y tu calma.
Eso y más, me gustaría
haber sido.
La Gata Rosa

domingo, 18 de octubre de 2009

Tu Cuerpo


"Quédate quieto mientras te describo,
se me puede escapara algún detalle"
De que materia primitiva
está formada tu piel
que me vuelve grandilocuente
cuando te describo;
de pronto me parece arcilla,
corteza, superficie de mar,
manta protectora, arena humedecida,
fruta deliciosa, tierno vegetal.
Sumergirme en ella
me produce vértigo,
sensación de peligro
y ni siquiera sé porqué
cerrando los ojos
me dejo llevar.
Márcame el sendero,
fúndeme en tu cuerpo,
guíame hasta el gozo
y más allá,
que ya me he rendido,
y no quiero regresar.
La Gata Rosa

lunes, 12 de octubre de 2009

Para hacer un poema

Para hacer un poema
es necesario haber subido
a todas las montañas
y contemplar desde ahí
todos los paisajes,
mientas caen a nuestros pies
las últimas hojas del verano.
Para hacer un poema,
es necesario sumergirse
en todos los océanos
y platicar con los peces
de cosas verdaderamente
importantes.
Para hacer un poema,
es necesario
volar con el águila calva,
con el halcón
y seguir a las aves migratorias
en busca de tiempos mejores.
Yo,apenas aprendiz de poetisa,
sé que para hacer un poema,
solo necesito
sentir muy cerca tu calor,
mirarte a los ojos
y luego besarte sin pudor
bajo la lluvia.
La Gata Rosa

viernes, 9 de octubre de 2009

Tinta Marrón (para mi amigo wisky y su sexo drogas y rockand roll)


Tinta Marrón

Seré por inercia lo que tú me dictes,

transfusión de tinta marrón

que diga cosas inteligibles.


Te haré resucitación

de boca a boca (loca, loca),

soplaré bióxido de carbono

a tus amados pulmones

porque sé que estás harto

de tanto oxígeno enrarecido.


Seré tú peor pesadilla,

(se que te encanta mal soñar)

la maldita pasada de tus pastillas,

la resaca de tus alcoholes,

el ruido intratable de tu rock pesado,

la cárcel que comprime tu libertad.


Seré ese vicio

del que no te puedas desprender,

(aunque tampoco lo deseas)

pirómana irreversible,

alas abiertas, boca dispuesta

incapacitada para decir no.


Tu santa insurrecta,

tu puta santificada,

la que cayó en la trampa,

a la que se la lleva

la chin......


La Gata Rosa

lunes, 5 de octubre de 2009

Instrucciones para olvidar



Instrucciones para olvidar


Sáquese despacio ese amor que duele al respirar. Sacúdalo un poco para que despierte. Lávelo con cuidado, que no quede ni una impureza.

Limpio y oloroso, proceda a doblarlo tantas veces como sea necesario para que tenga el tamaño de una uña del dedo gordo del pie derecho.

Espere el paso de una hormiga (ser noble y generoso) y pásele la pesada carga. Ella lo llevará a guardar a una profunda caverna.

Subcomandante Marcos



Amanecí maquillándome la pena,
el rimel no se lleva con las lágrimas
y el carmín se ha peleado con
la ausencia de tus besos.
Total el café está frío
y el tonto cereal me mira burlón
desde la fortaleza de su caja,
¡malditas las ganas que tengo
de hacerle conversación!
Ignoré tus alas
con sus constantes ganas
de emprender el vuelo
y ahora no sé si hundir barquitos
en la bañera
o ahogar mis penas,
antes de que aprendan
a nadar.
Las luces, los brazos fortachones
y el ritmo perdido
que me pisa las ganas de bailar.
La calle, los coches,
la decencia del asfalto,
los besos sabiondos del machote,
las manos perdidas
entre el ¿se puede?
y el ¡fíjate que no!
¡Al carajo con el guapito!
¡amiga, let´s go!
Para la próxima mejor me muero,
de todos modos
no logré olvidarte.
La Gata Rosa












jueves, 24 de septiembre de 2009

La Belleza



Contempla la belleza
de este nuevo despertar,
la tierra no ha sido vencida aún,
las garzas sobrevuelan
con elegantes trazos
las lisas márgenes de las aguas.


Contempla la belleza,
nada se pierde, todo se renueva,
cada día hay un verde esperanza
para la tierra,
el sol ha vuelto a brillar
con su risa naranja y optimista.


Contempla la belleza,
la noche solo habla de amor
contagiada de murmullos y besos,
el aire se llena de sensualidad,
se desató el amor.



Contempla la belleza,
se hincharon los vientres
de vida nueva,
acaba de nacer
La generación
de la paz.
La Gata Rosa




miércoles, 16 de septiembre de 2009

Amar a Misha (Mijail Baryhsnikov)

Tenía entonces 19 años y él 36.
La primera vez que lo vi bailando con esos trazos imposibles con que sorprendía al mismo aire casi no podía creer que fuese real, me pareció un hombre fuera de este mundo y lo amé con la fuerza del primer amor.


"Danzar es recrear el espacio con el lenguaje del cuerpo"

Soñé que me amabas,

tus ojos de mar dentro de los míos

y yo, robándole besos a tu sonrisa.

Soñé que me amabas,

locas piruetas a mi alrededor,

giros perfectos bajo mis pudores,

dulces compases desgranando

nota a nota

tus latidos bajo mi piel.

Soñé que me elevabas,

tus manos en mi, transformaron

mi estructura,

y de pronto tuve alas,

que unidas a la tuyas

emprendieron un vuelo indescriptible.

Soñé que se esfumaba el tiempo,

que no existían las distancias,

que me pertenecías,

que cada partícula de tu ser

se fundía conmigo, y fui entonces,

la mejor ballerina que el mundo

haya conocido.

La Gata Rosa





domingo, 13 de septiembre de 2009

Ámame


Hoy me has enseñado a afeitarte, es bastante sensual, mi mano resbala por tu cara y siento que te ha crecido la barba durante estas 24 horas. Los pinchos son uno de tus atractivos, me duele removerlos, anoche los sentí bajando desde el hueco de mi cuello, hasta donde acaban las inhibiciones.

No puedo retraerme a la maravilla de la maquinita de afeitar, en un instante descubre la piel de tu rostro y me permite ir besando los espacios abiertos a mis labios.

¡Ay, te he cortado!, ¡lo siento amor! Ahora tendré que probar tu sangre con mi lengua, el sabor ha removido mi deseo.

Ámame en la dicha de sabernos libres,

en la realidad de declararnos presos,

en el amplio espacio donde nos inventamos,

en el estrecho lugar en que nos perdemos,

en el rugido interminable de nuestras rebeliones,

en los pensamientos de justicia que nos unifican,

en las diferencias de criterio que nos separan,

en la suave paz en que nos envolvemos,

en el norte y en el sur que tanto nos conocemos,

en el frío y el calor, en la noche y en el día,

en lo que nos hemos dicho

y en lo que no nos hemos contado.

Ámame en fin,

porque si no fuera así,

¿que podría hacer con toda esta historia

que hemos ido hilvanando?

La gata Rosa

miércoles, 26 de agosto de 2009

Para escuchar a Chopin


Es hermosa la tarde,
tanto, que me ocupo
de entretejer tus sueños
con los míos,
para hacerme un chal
de recuerdos.

¡No te vayas!, te dije,

cuéntame otra vez

cómo fue que se abrieron

los soles amarillos

que me guiaron hasta tu rastro

de centauro inquieto.

Al final me esperaba

la cruz de tus brazos

para fundirme en ellos

y derretíme en tu voz,

cómo hielo en el fuego.

Fue entonces

que compré las auroras

para que no despertaras,

ni huyeran de mi

las chispas de tu pecho.

Velé tus párpados cerrados

y fue necesario que cayeran

los velos eternos

de tus rebeliones

y tus miedos,

convertidos en cenizas

Entonces callaron todas las voces

y comenzaron lentamente

las notas sublimes

de un vals de Chopin.

La Gata Rosa


miércoles, 19 de agosto de 2009

El Deseo


El Deseo
Tu barba desaparece cada día
bajo el flagelo fatal de la cuchilla,
se descubre entonces,
la sensual desnudez de tus deseos.
No puedes ocultarlo,
estás inmune, como en medio
del desierto.
Bajas los ojos y me esquivas,
tienes miedo de encenderte,
de encenderme.
Me anuncias que se te hace tarde
y dibujas un beso rápido
en mi boca.
Pero cometes el error
de pasar rozando mi deseo
y tienes que volver
para rescatar el tuyo.
Entonces desaparece la prisa,
cancelas el tiempo,
enmudecen los teléfonos
y solamente quedan,
tus ganas de tenerme,
mis ganas de tenerte.
La Gata Rosa

miércoles, 12 de agosto de 2009


No todos tienen la suerte
de hablarse de tú con los ángeles,
ni de leer sus pensamientos.
Los simples mortales
nos conformamos con mirarlos,
identificar sus sonrisas,
y dejar que con su luz
despejen las dudas y alumbren
con generosidad los días grises.
Los ángeles vienen camuflados,
fingen que tienen frío,
y se ponen bufandas o gorritos tejidos.
Pero podemos reconocerlos
porque no pueden disimular,
por más que se metan el amor
y los versos
a los bolsillos o en los cajones de la cocina
o en la caja del pan,
tarde o temprano se les desbordarán.
No, no todos tienen la suerte
de hablarse de tú con los ángeles.
Para Ana Marquéz
La Gata Rosa

Y



Y



Y novecientas noventa y nueve mil


veces


te digo que te amo


y se me acaban los números


y se me esfuman las letras


y me muero en tu cuerpo


y me avasalla la dicha.






Y me prendo a los vocablos


con que relatas mi nombre


y me llamas "deseada"


y "lenta gota que quema"


y "cuenco de mi lengua


y "mar enfurecido"


y "verde que calma"


y "grano de sal"


y "arena derramada"






Y tomo los pinceles


Y te dibujo en la tierra


y te pinto con signos


permanentes


Y me recuerdas por siempre.




La Gata Rosa


viernes, 7 de agosto de 2009




DUALIDAD



Se miraron por encima de la mesa, cuando sus ojos tropezaron, ella sintió un dolor agudo en el estómago al comprobar cuanto daño le hacía leer en fondo de esa mirada.
¿Hablaste con los niños?, su voz sonaba triste , no Ramiro, creo que no es justo que yo siempre subsane todos los problemas, tienes razón, soy yo quien debe aclarar sus dudas, se quedaron callados un momento, se oían las pláticas de los comensales,¿ tú, ya aclaraste tus dudas?, si, eso creo, ¿eso crees?, bajó la cabeza tratando de esquivar la mirada de su mujer, mira, ha sido difícil, pero si, tengo claro lo que voy a hacer, ¿puedo saber que vas a hacer?, desde luego, regresar a mi hogar, con ustedes, que es donde quiero estar, ¿tu hogar, nosotros?, ¿crees que no necesitarás nada más?, ¿por qué me lo estás haciendo tan difícil? Ella respiró profundamente y luego sacó el aire, ¿sabes?, la semana pasada salí con David, la cólera coloreó sus mejillas, ¿y, que pasó?, me llevó a cenar y a bailar, terminamos en le hotel, ¡Karen!, ¿por qué me estás contando esto, es en venganza por…..? no, o es eso….David fue tierno y delicado y……muy bueno en la cama, ¡cállate, no te pedí detalles, ella pareció no haberlo escuchado, pero solo comprobé que no he dejado de amarte, me aferro neciamente a ti ¡que estúpida soy!, ¿no crees?, no, no es así, yo también te amo, eres la madre de mis hijos y mi compañera desde hace 18 años, te extraño, los extraño, lo más insensato que he hecho es irme y dejarlos.
El mesero llegó con las bebidas que habían pedido, ¿desean ordenar ahora?, no más tarde lo haremos, se inclinó discretamente y se fue. Karen tomó un largo trago, el alcohol quemó su garganta, pero tuvo la virtud de tranquilizarla, no creo que funcione, mi amor, tenemos a nuestros hijos, tenemos intereses comunes,¡que va a pasar con todo por lo que hemos luchado, con todo lo que tenemos juntos? Y no me refiero sólo a lo material, también pienso en el guión cinematográfico que casi hemos terminado, en la gira que comienza el próximo mes, en le libro que estamos por publicar es……¡Es que tenemos toda una vida en común!, siempre hemos funcionado juntos, adoptó un tono conciliador, todos los matrimonios tienen sus crisis, y esta crisis ya pasó, retomemos todo, ¿quieres? Se hizo un largo silencio. Me estoy secando por dentro, ¿Qué dices?, no te entiendo, eso, que me estoy secando, algo le está pasando a mis entrañas, algo trascendente que no acabo de entender, la culpa la tiene mi naturaleza, esta estúpida naturaleza de mujer de un solo hombre,¡que pinche suerte ser precisamente “tu mujer”, ¿no te parece irónico?, ¿Karen, por favor! Te estás haciendo daño y de paso me lo estás haciendo a mí. Ella prendió un cigarro, aspiró el humo y luego sonrió, deberían existir semáforos de “cuidado con ese hombre”, para cuando una tenga la intención de casarse, se prenda el semáforo en rojo con una luz intermitente que advierta, “con ese no, con ese no”, ¡ya está bien, se te está subiendo el trago!, pero no, para mí no existió ningún semáforo, y el resultado es que me estoy secando por dentro, es una especie de defensa, para no sentir, para no desear; a veces escucho como crujen mis intestinos, mi caja torácica y hasta mi cerebro, como si alguien caminara sobre las hojas secas de mis adentros, estás dramatizando, te sientes protagonista de una puesta en escena, puede que tengas razón, a eso nos hemos dedicado últimamente, a poner “algo” en este teatro tan absurdo, ¡perdóname, nunca fue mi intención hacerte tanto daño!, créeme, eso ya pasó, te lo juro. ¿Sabes cuando me comencé a secar?, él la miró y asintió, no, te equivocas, no fue cuando te fuiste, fue antes, mucho antes, cuando comenzaste a amarme por inercia, en esas farsas nocturnas en las que parecías un autómata besándome, acariciándome, eyaculando; mi piel quedaba mortalmente fría y sentí coraje de estar desnuda y ser transparente ante tus ojos, no, no mi amor, estás equivocada, dijo tratando de ser convincente.
Hoy fue tu mamá a la casa y me dijo que porqué era tan dura, que ella había perdonado dos veces a don Gustavo y que, gracias a eso, pronto cumplirían cincuenta años de casados, jajajajaja, ¡que esfuerzo tan grande tuve que hacer para no reírme!, él hizo un gesto de preocupación, ¡no le habrás dicho…..¡Ah, eso es lo único que te preocupa, que tus padres lo sepan!, ahí está la raíz de todo, creo que no es tanto tu empeño de regresar conmigo, sino que más bien tienes miedo, miedo de que les vaya a contar.., El le cortó la palabra, ¿crees que es eso?, ¿Qué el rechazo de mi familia me importa más que tú, que mis hijos?
Ramiro,¿por qué te casaste conmigo?, ¡que pregunta!, pues porque te amaba, ¿aja?, algunos detalles revivieron en mi mente con los últimos acontecimientos, recordé a Juan José “tu mejor amigo” llorando en la iglesia y luego hablando contigo en la fiesta, me di cuenta de su tono airado y pensé que terminarían a golpes, por eso fui a mediar entre ustedes, cuando llegué me abrazaste y él dio media vuelta y salió como una tromba del salón, lo que me extrañó fue ver tus ojos llorosos, pero estaba tan feliz, que no te pregunté nada, fue algo sin importancia, ¿por eso te emborrachaste y pasaste nuestra primera noche juntos, vomitando en el baño del hotel de Cancún?
Ella se levantó de su asiento e hizo el ademán de caminar a la salida, Karen, siéntate, por favor, convendrás que lo último que queremos es cenar y que si sigo tomando, haré el ridículo, está bien, permíteme pagar.
Salieron a la calle, el clima era agradable.
No soy tan mala cariño, créeme que te entiendo, no ha de ser fácil vivir en una dualidad y tener una familia como la tuya, aferrada a sus principios super-morales; par ellos todo es pecado, todo atenta contra su religión. ¡Pobre de ti!, nunca pudiste escoger tu vida, hasta estudiaste contaduría para trabajar en la empresa de tu padre.
Creciste con la idea de que una familia que se precie de serlo, debe estar formada por el padre, la madre y los hijitos, no importa que no sean felices y que tengan que disimular sus sentimientos, yo no disimulo nada, los quiero y los necesito, tú crees que no me importas, pero si me importas ¡y mucho!, gracias a ti comencé a hacer lo que realmente me gustaba, sin ti ahora seguiría trabajando con papá, haciendo las cosas que me pudren, pues nunca te has liberado del todo, sigues viviendo reprimido, siempre entre dos aguas, por un lado sientes que debes continuar con tu sagrado hogar, aparentando una vida normal que la sociedad no puede desaprobar y por otro te llama lo que has sentido desde niño o ¿ ya se te olvidó lo que me dijiste ese día?, que seguías enamorado de “alguien”, que EL se había ido a Canadá, pero que había regresado porque no había podido olvidarte, también me dijiste que saldrías de nuestras vidas por él, ¡por EL!, fue un error, ¿qué no lo entiendes?, pues he de ser muy tonta, porque no lo entiendo, ¿para qué regresar a la misma vida que te deja insatisfecho?, ¿para qué el mismo simulacro de “amante esposo y padre ejemplar”?
Cuando ella vio su rostro, pensó en cuanto había envejecido en la última hora. Es que tampoco soy feliz con la otra vida, al poco tiempo me siento fuera de lugar, me asfixio y siento que necesito tu calidez, tu ecuanimidad, tus comentarios cotidianos, la risa de los hijos, ¡estoy loco, ya no puedo más!
Intempestivamente Karen le echó los brazos al cuello, el le correspondió con el gesto aprendido de muchos años de convivencia, luego sus bocas se buscaron y se liaron en un beso angustioso, pero de pronto se interpuso entre ellos una fría pared de cristal, los dos la sintieron y sus brazos cayeron a los costados, laxos, sin objeto.
Ella fue la primera en hablar, adiós Ramiro, él no dijo nada, la miró con una mezcla de tristeza y añoranza.
Luego cada quién subió a su automóvil y partieron por rumbos opuestos.


Daniela Matos

sábado, 1 de agosto de 2009

Renovación

Pasaron muchos soles, muchos;
en el horizonte se adivinaban
las siluetas de los grandes edificios,
esos que una vez fueron
el non plus ultra
de la raza humana.
Ahora lucían viejos y musgosos,
sus ruinosos y grises esqueletos
apenas se sostenían.
De pronto la tierra
comenzó a temblar,
un gran terremoto asoló
cada rincón
y los edificios comenzaron
a desplomarse con gran estrépito,
caían y caían como fichas de dominó.
Luego...... todo fue silencio.
Al paso de muchos soles
y uno más,
la tierra amaneció de buen humor,
comenzó a poblarse
de tiernos verdores,
nacieron nuevas especies de pájaros
que cantaron como nunca,
los mares fueron poblados
por peces exóticos
de colores inverosímiles
y el aire se hizo puro y cristalino.
Al fin el hombre
había sido borrado para siempre
de la faz de la tierra.
Y todo fue equilibrio y armonía.
La Gata Rosa



sábado, 25 de julio de 2009

El arte de sufrir II

Homenaje a Virginia Palomeque

No obtuve respuesta, toqué de nuevo y solo el silencio me contestó, llegó a mi mente la sospecha de que tal vez no estuviese en su dormitorio, aunque no lo habíamos visto salir a la calle. Di vuelta al picaporte y este cedió con facilidad, me sentí rara una vez dentro, solo dos veces había estado ahí: cuando llevamos su cama y sus cosas entre Juan y yo, a su destierro, y cuando me lastimé un dedo con un cuchillo y papá lo curó. De esos hacía ya bastante tiempo y nunca imaginé cuanto había cambiado el recinto escondido de mi padre. Era el lugar más cálido y pleno de belleza, que jamás vi; estaba lleno de flores, plantas y cuadros hermosos hechos por él; si, de eso si estaba enterada, sabía que papá pintaba, pero su afición estaba catalogada por mi madre, cómo un "vicio pernicioso" y nos tenía prohibido que tratásemos de ver las creaciones licenciosas de Marcos, mi padre. ¿De manera que a esto se dedicaba después de su trabajo de "empleadito de cuarta", que tanto despreciaba la familia Fontalbo?
Con razón se aislaba durante horas, tratando de evadirse del infierno de las recriminaciones y las lágrimas. Quedé maravillada ante todas esas pinturas que comunicaban vida, amor y alegría.
El cuadro de una mujer ocupaba el centro de la habitación y ¡estaba desnuda!, quise escandalizarme, pero ese desnudo no lograba hacerme sentir así, era sublime y casto. Pero tenía algo más que me impactó: el rostro de esa hermosa mujer, era el de mi madre, si, ¡era Natalia!, ojalá ella hubiese sido así, amorosa, sencilla, dulce; sentí mi rostro mojado y una añoranza por lo que no fue, me inundó de tristeza.
Entonces lo vi, estaba sentado en su sillón de mimbre, el mismo sillón que mi abuelo le regalara cuando cumplió cuarenta y cinco años, de eso hacía casi siete, yo entonces tenía diez años y fue una de las pocas veces que lo vi sonriendo, era una tímida sonrisa, pero me hizo pensar que se veía muy guapo. Volvió a ponerse serio, cuando mamá entró al cuarto y comenzó a criticar el sillón porque no hacía juego con los muebles de la sala. Ordenó que lo pusieran en otro lado, donde ella no lo viera. Creo que fue la única vez que él se sintió contento con una orden de su mujer.
Estaba recargado hacia atrás, tenía una sonrisa tranquila y los ojos cerrados,- papá, te quedaste dormido, baja ya, sino quieres que mamá se enoje de verdad-, no reaccionó, entonces lo tomé de la mano, ¡estaba terriblemente fría!, lo sacudí con fuerza y solo conseguí moverlo un poco. De pronto estallé, gritando con todas mis fuerzas. Mamá y Juan llegaron y se dieron cuenta del triste suceso.
Fue un buen pretexto para que mamá luciera sus dotes extremos de sufrimiento, hasta yo le hubiese creído, si no fuese porque, antes de escenificar su papel de viuda inconsolable, nos había ordenado a Juan y a mí, que sacásemos el cuerpo del dormitorio y lo pusiésemos en el lecho que alguna vez fuera de los dos; después, cerró el cuarto con doble llave, no sin antes amenazarnos con mil sanciones, si nos atreviésemos a hablar de las perversiones que se escondían en "ese lugar del demonio". Todo esto lo dijo con voz firme y sin asomo de dolor. En cuanto todo quedó bajo control, mudo su rostro por el de una mujer profundamente afectada por la pérdida de su esposo.
Ha pasado algún tiempo desde la muerte de papá. Me casé con un hombre mucho mayor que yo, muy religioso y estricto, tuve cuatro hijos y cuando Marcos, el primogénito, cumplió veintitres años, murió mamá.
A veces paso por la casa que una vez fue el escenario de los sufrimientos de Natalia y siento que nunca me fui de ella, ya que la mía es ¡tan parecida!
Soy terriblemente infelíz y la única satisfacción que me queda, es cuando algunas de mis amiga me dice:¡Ay Rita, como sufres mujer!

La Gata rosa

El arte de sufrir

Homenaje a Virginia Palomeque
EL ARTE DE SUFRIR


Nunca imaginé que sufrir pudiera ser una profesión, pero mi madre me enseñó que si, que esto era posible.


Yo nací con la idea de ser feliz, balbuceaba alegremente ante cualquier persona que quisiese conocerme, al fin y al cabo era nuevecita y acababa de llegar a este planeta. Imagino que por eso mamá toleró mis extravagancias por lo menos cuatro años más, pero cuando estuvo segura de que entendería el estilo de vida que se llevaba en esa casa, puso los puntos sobre las ies, y me enseñó lo triste que puede ser "este valle de lágrimas".


Mi padre,un apocado señor que apenas levantaba la voz para decir: "Si querida", pasaba silencioso por los pasillos o se sentaba con todo cuidado en la mesa, tratando de pasar desapercibido; pero eso no era posible. Cómo iba a ser posible, si de él emanaba el principal sufrimiento de doña Natalia (así se llamaba ella, mi mamita linda). En cuanto se servía la sopa, si era comida o el café con leche, si era merienda; comenzaba el rosario de quejas y de reproches: -Si, ya veo que tú me dejas la carga más pesada de esta casa, no te importa que tenga que enfrentar los reportes de la escuela, si, esos que dicen que Juan, tu hijo menor, se porta mal y muy seguido olvida hacer sus deberes ( Juan se ponía encarnado y hacía cara de arrepentimiento) o que Rita (esa era yo),nunca me ayuda con los quehaceres de la casa,¡vamos, ni siquiera a poner los platos en la mesa!, ¡con el montón de trabajo que tengo!, pero yo he de hacer TODO, nadie me tiene un poco de consideración, ni siquiera por el estado de salud en el que quedé, debido a mi último parto ( su último parto tenía la friolera de once años, que era la edad de Juan). Nadie sabe lo que me cuesta levantarme por la mañana para atenderlos, tengo que detenerme el bajo vientre, caminar inclinada y luego, bajar las escaleras con mil dificultades (me asombraba el milagro que se producía, cuando sonaba el teléfono y ella corría ligera a contestarlo), pero no les importa, son unos desagradecidos. El sainete terminaba con abundantes lágrimas y moqueo intermitente. Siempre fue para mí un misterio eso de las lágrimas, creo que doña Nati poseía un grifo personal que abría y cerraba a su antojo. Papá terminaba con su inalterable : "Si querida" y se levantaba de la mesa para salir de nuevo silenciosamente del comedor, aliviado porque se había acabado la sesión de esa tarde o de esa noche.

Juan, que era muy sensible, se quedaba a abrazar a mamá y le prometía que no le daría más motivos para que sufriera. Ella volvía a abrir otro poquito, el grifo milagroso y le permitía besarle la mano.

La familia de mamá estaba formada por un ejército de tías, tíos, primos , y desde luego por mi abuela, de donde derivaba la maestría con que se producía el diario sufrimiento de su alumna más aventajada, su "Natita", esa pobre martir que había tenido la desgracia de casarse con el hombre más desconsiderado del mundo.

Siempre que lograba reunir un público más o menos nutrido a su alrededor, decía: -pobrecita de mi hija, ¡sólo ella sabe cuanto sufre!, pero tiene que soportar su cruz, debido a que es una mujer de fuertes principios morales, que no cree en el divorcio ( aquí fruncía la nariz, cómo si estuviese oliendo algo podrido), ya que sólo las "mujerzuelas" acuden a "eso", ella es una madre estoica, que todo lo soporta por amor a sus hijos (luego nos veía con fulminante reproche, copia fiel de la mirada con que nos calcinaba mamá a diario).

Una tarde, casi a punto de sentarnos a la mesa,mamá me dijo: -Rita, como de costumbre, tu padre para hacerme enojar, no ha bajado a comer, ve y dile que lo estamos esperando-.

Subí a su dormitorio (que por cierto era el último del pasillo, donde lo había recluido su amante esposa, desde hacía bastantes años) y toqué: -Papá, ya vamos a sentarnos a la mesa, dice mamá que bajes por favor-.

(sigue)




jueves, 23 de julio de 2009

El tiempo


El tiempo
El tiempo me abochorna,
la brisa que llega y camina
escote abajo,
no logra calmar esta perra nostalgia
que muerde mis adentros.
Se marcan los siglos en la misma libreta
llena de borrones y de tachaduras.
Leerla me aniquila,
con todo y sus lágrimas de tinta.
Pero tengo a quién culpar:
Es este tiempo caluroso
que se ha hecho amigo
de las lastimaduras de mi carne
y convive feliz con las de mi alma.
Mientras, busco entre los filamentos
de mis neuronas,
para ver si todavía es posible
coser con hilos invisibles
mi desarticulado lenguaje,
con el que ya no puedo
pronunciar siquiera
la palabra:
AMOR
La Gata Rosa



miércoles, 15 de julio de 2009

Cuando Sea Tarde


Cuando Sea Tarde

(segunda parte)

Una escena más se dibujó en la pantalla: Era él en una junta con muchos hombres al parecer muy importantes. Uno de ellos dijo, dirigiéndose a él: -Señor, es necesario tomar una decisión, hemos sido nuevamente amenazados por las naciones del sur, y no sólo eso, nuestra economía esta siendo disminuida porque no hemos tomado una decisión radical, creo que el único camino que nos queda es el de la guerra-, Se oyó un murmullo de protesta, todos hablaban a la vez, unos en pro, otros en contra.
Él se apartó un momento de la junta y se asomó por la ventana, la ciudad lucía bañada por el sol del medio día, una vieja mujer caminaba por la acera tomando de la mano a una pequeña.
De pronto volteó y dijo: - Está bien, yo soy la máxima autoridad, procedan con los preparativos necesarios.
La pantalla le mostró una escena de despedida: Él besaba a su mujer y a sus hijos, prometiéndoles que pronto se reuniría con ellos. Subieron a un helicóptero que los llevaría a un lugar "seguro". Su mano les decía adiós, mientras veía como se alejaban esos rostros tan amados.
Después le fue mostrado el momento en que rodeado de sus colaboradores se aproximó a una complicada máquina llena de monitores, en el centro de ella se destacaba un botón rojo.
El dijo: -En nombre de los Países del Norte, declaro la guerra al resto del mundo -.
Su dedo índice apretó con decisión el fatídico botón.
Se hizo un gran silencio, la pantalla desapareció, y él se volvió a ver solo. Notó sus manos llenas de sangre y sintió mucha vergüenza .
Luego, desde muy dentro de su ser le nació una terrible nostalgia por su compañera y de sus entrañas surgió un grito que le llegó a la garganta: ¡¡¡¡¡¡AVEEEEE!!!!!!
Su mente se iluminó por completo y supo que se llamaba NADA y era el último hombre sobre la faz de la tierra.
Y así, incapaz de soportar tanto dolor, se fue doblegando y, caminando sobre las manos y los pies, se alejó llevando sobre si el peso de la CULPA.

La Gata Rosa